jueves, 24 de octubre de 2013

Juego compartido.

Mierda, mierda, mierda.

Siento como si de repente me hubiera metido en una comedia cliché, y mi Robin está guapo, y con todo el sentido de la palabra. 

-Si te molesta algo, podemos irnos a otro lugar más íntimo- dice Brian apoyando su mano en mi espalda.

Yo sin ningún sentido pego un respingón y me pongo toda colorada. Veo que Robin se levanta de su mesa y se dirige a la parte trasera del Resto, y malditos sean mis zapatos que se engancharon en la alfombra. Por suerte el aún no nos vio, pero todavía no me llega a la mente como es que Brian si conocía a la mujer de Robin la maltrató en la tienda.

Y yo no soy de las que se van, yo quiero averiguar.

Me desengancho el zapato de la alfombra y tiro mi mejor cara de Doverman a las miradas de los curiosos.

-No te hagas drama, me encanta el lugar- le digo al macho que tengo al lado.

Me agarra la mano y nos encaminamos en la dirección en donde está el potrillo mal teñido de la prometida de Robin.

La odio de solo verla.

Levanta la vista hacia nosotros y sonríe cuando dice.

-¡Hola! veo que funcionó el plan de hacerme la mala para que consigas una conquista- dice sonriendo y batiendo sus pestañas a Brian.

Mi cabeza comienza a ir a toda marcha, ni siquiera me doy cuenta cuando Brian hace las presentaciones, y de repente estoy sentada a su lado con la prometida parloteando enfrente nuestro de un salón en la bahía, en licor más caro, todo para el casamiento perfecto.

 -Y el macho heredero de la familia, ¿donde está?- Pregunta 

Y el llega en ese momento, vistiendo unos pantalones ajustados de traje negros, con una camisa negra y corbata, que le quedan como un guante y hacer resaltar su piel.


Cuando llega su prometida se pone de pié y hace las presentaciones.

-Cielito, te presento a Jelly, la muchacha de Brian, hacen una pareja taaaan bonita- lo miro y me sonrojo, me saluda apenas con un apretón de manos que hace que mi corazón se acelere, de la forma en la que una bomba está a punto de explotar.

Nos sentamos en la mesa, intento reprimir mis ganas de llorar, realmente lo intento, debo parecer un muñequito que solo aciente con la cabeza y que aparte no deja de parpadear.

¿por qué no todo es diferente? ¿por qué no puede ser mío? ¿por qué no me conoció antes que a ella? ¿por qué es todo tan difícil y a la vez hermoso?

Me vibra el celular y sin que nadie mire lo saco de la cartera.

R: Te ves bonita
Levanto la mirada, pero sus ojos no muestran sentimientos ni nada por el estilo.

Respondo
J: quisiera tocarte
R: yo quisiera poder arrancar tu blusa y pasar mi pene por tus pechos.

Me ahogo con el agua que acabo de tomar y empiezo a toser como una loca de remate.

-¿Estás bien pequeña?- dice Brian.

Robin aprieta su mano sobre el mantel en un puño.

DOS PUEDEN JUGAR ESTE JUEGO, Y ME LAS VA A PAGAR POR LO QUE DIJO AYER.


-Oh, es solo que me ahogue pero estoy bien, mi vida- le digo sonriendo y acariciando su mejilla.

Si las miradas mataran, la de Robin pudiera calcinar todo el lugar.

Le lanzo una mirada sombría y el me la devuelve.

-Bueno y quiero saber que tiene esta chica para permitir que la conquistes, porque las últimas mujeres que te buscaste, una era depresiva, la otra amante solemnemente de los tatuajes y te había querido tatuar un testículo, y la última era totalmente anti-social- dice Robin con una sonrisa.

-Amor, no juzgues a la pobre Jelly, a mi me cae de lo más bien- dice el potrillo.

-Bueno la gente está llena de sorpresas- dice Brian tomando mi mano arriba de la mesa- quizá la vemos toda santita y adentro del ropero tiene esposas y un látigo- 

Me pongo color escarlata al instante, luego sonrío como si me creyera la broma.

-Con eso completarías el rollo, una sado-masoquista, seria lo único que faltaría para rellenar el pastel, aunque no te ofendas querida pero creo que estás media pasada de kilos como para que te entre un traje de cuero-

Sin pensarlo levanto mi pierna y le clavo el taco aguja en el medio de las pelotas, si será desgraciado.

-No sé, me parecería de lo más sabroso experimentar una cosa con el zado, hasta escuche que hay mujeres dominantes- dice el potrillo abriendo los ojos, parece que se le van a salir de la mesa.

Tomo la voz en la mesa- Si, realmente el otro día una amiga me contó, que esas mujeres hasta pueden hacer que sus sumisos reciban penetraciones anales por otros hombres, o simplemente ellas entregarse a otros- 

A Robin la sangre de la cara se le fue, y ahora está blanco como un papel.

-Bueno mucha charla de cosas sin sentido, propongo que terminemos de comer y salgamos a bailar- Dice Brian.

Luego se levanta de su silla, para ir al baño pero antes de irse me da un casto beso en los labios.

Miro sin querer a Robin y en sus ojos veo un dolor totalmente inexplicable.

-Continuará-





martes, 22 de octubre de 2013

Confrontación.

Veo la cara de piedra de Robin mientras deja el paquete en la mesa, no me mira, solo junta sus cosas y se encamina hacia la puerta, por un momento se queda para ahí mirando la nada, luego se da vuelta y mirando el piso me dice

- No use protección, cualquier problema me lo haces saber y lo sacamos- dirige su mirada a mi vientre y entre mis piernas y capto el mensaje- no quiero un hijo bastardo, tampoco quiero una mujer que se tire todo lo que tenga una verga entre las piernas.

Azota la puerta y me deja, tirada en el suelo llorando, llorando por ser tan tonta de dejarme llevar y no usar protección, por no decirle a Brian que estaba con alguien, también por no decirle a Robin que había conocido a alguien. Pero todo es tan raro, no tenemos nada el y yo, simplemente somos una pareja de juegos, sin lugar a dudas juegos que espantarían a cualquier vainilla.

Pasan horas hasta que me levanto del suelo y me dirijo al paquete y leo la nota:

Mi Cenicienta, espero te guste el presente, es bonito y fácil de quitar.
Tengo fe de que mañana a la noche te lo voy a poder sacar y decirte mi tercer nombre entre gemidos.
Con afecto.
Brian.

¡Mierda!

El timbre del teléfono me hace saltar, atiendo sin saber quien es que está del otro lado de la línea.

-Hola mi niña-

-Hola mamá- intento sonar normal.

-¿Estás bien?- suena preocupada.

-Si, con un poco de dolores porque estoy con mi período- excusa estúpida.

-A mi no me engañas hija, pero no te voy a presionar, cuando quieras hablar me buscas-

Me pican las putas lágrimas en los ojos.

-Está bien mamá hasta luego-

Y lo peor de todo es que me siento culpable por no haberle hablado de Brian a Robin, como si yo pidiera explicaciones de porque se casa con esa rubia retinada, por favor, ni siquiera la ama. Bueno no es que me haya dicho a mi que me ama, pero con todo lo que me confeso sobre la mesa de la cocina ¡putos recuerdos que me hacen emocionar!

Yo no me voy a quedar de brazos cruzados esperando que el se disculpe si puedo pasarme la noche tomando con un tipo buenorro en uno de los mejores restos del lugar.

Me paso todo el día pintándome las uñas, tarareando alguna que otra canción, intentando no pensar demasiado, y para cuando llegan las 19:45 hs, estoy parada frente al espejo con mi pelo peinado con rulos, algunos sueltos que enmarcan mi rostro y otros que están atados con invisibles, tengo puesto el regalo que envió Robin, unos tacos aguja de Praga color negro con un moño en la punta color verde que hacen juego con la camisa de gaza del mismo color, y la pollera larga acampanada que se abre en mis piernas hasta arriba del muslo, pero en la parte trasera es larga hasta el piso. Me puse una sombra de ojos gris verdeada, y me pinte los labios ligeramente rojo carmín.

Si. Me veo sexy.

Cuando salgo a la puerta veo estacionado un BMW color rojo fuego y de el se baja Brian, vistiendo un traje color gris oscuro con una camisa color azul vino y una corbata gris haciendo juego con el traje. QUE PAPITO.



-Hola hermosa- me dice mientras toma mi mano y besa mis nudillos, casi me quedo sin aire cuando siento que pasa su lengua en el nudillo de mi dedo anular.

Q U E   M E  P E L L I Z Q U E N.

-Hola- digo toda colorada.

Pero ni que tuviera quince años.

-Nos espera una hermosa noche, vamos a cenar con mi primo y su mujer si no te molesta- dice sonriendo.

Si me sonríe así no me molesta nada.

-No hay problema-

-Se te corrió la pintura de labios-

Me apresuro a sacar el espejo que llevo en la cartera pero cuando me doy cuenta el está a escasos centímetros míos, con su dedo en mi labio inferior, se agacha y me besa, suave lento como con miedo a que me rompa, con timidez pasa su lengua por el medio de mis labios, hasta que abro mi boca a el. POR DIOS. Llevo mis manos a su pelo y el las suyas a mi cintura, cuando se acerca un poco más siento su erección hacer presión en mi cadera. BENDITO CIELO DE LOS HOMBRES SEXYS. Me muerde el labio y nos alejamos.

-Ya está- dice sonriéndome.

Me muerdo desde adentro mi mejilla, y le sonrío, tomo su mano y nos subimos al auto.

Ya a punto de estacionar el auto, agarra mi mano me la aprieta y me sonríe cuando lo miro, lo bueno es que no pensé en Robin en todo el tiempo.

Cuando llegamos al resto la asistente nos conduce por el lugar, se me engancha el tacón en la alfombra y me freno de golpe, cuando veo que Robin está con su prometida en el mismo lugar.

-Justo ahí esta mi primo y su futura esposa- dice Brian señalándolos.


-Continuará-





sábado, 19 de octubre de 2013

Balley

Calmate, calmate, calmate. Me digo el mantra en mi cabeza unas cien veces. 
No puedo creer qu
e realmente lo llamé, voy a cortar.
"NO SEAS COBARDE" grita mi reflejo en el espejo levantándome una ceja.
Suena el tuuub-tuuuub- y en el tercer tono contestan el telefono.

-Si, diga- Ah Dios, bendita voz del sexo.

-Estemm, es que...-Deja de balbucear tonta- soy la chica de la tienda, las botas, vos, yo, digo es que-Escucho su risa del otro lado- 

-Hola Cenicienta-

Y LA QUE LO PARIO! ME LO COMO.

-Hola- "es increíble como cuando me pongo nerviosa mi voz se hace chillona"

-¿Y a dónde querés ir a cenar?-

Whoa "en tu cama gritan mis hormonas"

-Cuanta confianza-

-Soy un vendedor de zapatos, mi segundo nombre es confianza, el tercero te lo voy a decir cuando te tenga abajo mío gozando de placer- 

¿Me podré encender un poco más?

-Ejem...bueno en realidad no llamaba para una cita, queria agradecerte por defenderme en el negocio-

"mentira me dice mi reflejo mientras chasquea su lengua"

-Y como yo sali en tu rescate, me lo vas a agradecer con una cena, mañana a la noche a las 20:00 hs en "El Carmin"- 

Se me escapa el aire de los pulmones, es el lugar más exclusivo, tenes que ir con una reseña de seis meses antes para conseguir lugares.

-Umm-Tonta, no pensé en Robin- bueno

-Ya lo confirmaste, te voy a mandar un regalo esta misma noche para que uses para ir al lugar, no me desobedezcas, nos vemos el sábado-

Y con eso corta el teléfono.

No alcanzo a serenarme, que el timbre de la puerta me saca de mi trance, y cuando la abro me quedo totalmente sin aliento,

Mi Robin está parado frente a mi con una caja en sus manos, y una sonrisa hermosa en esos labios que me vuelven loca.

Entra a casa, deja la caja que tiene en las manos en la mesilla que está al lado de la puerta, se da vuelta  y estampa su boca sobre la mía, me besa tiernamente, me arrincona contra la pared, levanta mi remera que tengo puesta solo con unos boxers, y su lengua se abre camino en mi, al principio pruebo sus labios, su boca, nuestros alientos comienzan a mezclarse junto con nuestros sentidos, y hasta empezamos a compactar nos y gemimos  cuando es totalmente evidente que el sabe mis movimientos y yo los de el. Mis manos suben por su pecho, siento su corazón acelerado sobre la palma de mi mano, subo mis manos hasta sus cabellos y tiro fuertemente, un sonido ronco sale de su garganta. Nos separamos respirando los dos pesadamente, su frente sobre la mía, nos miramos con las pupilas dilatadas, pongo mi mano sobre su mejilla y raspo sobre su barba, su cara busca el contacto y el besa mi palma.

-Déjame hacerte mía Jelly, déjame que te ame- dice mirándome.

Estoy hipnotizada por las palabras que utiliza.

-Si, por favor- logro decir.

-Quiero que esta noche el control sea todo mio-

Vuelvo a asentir con la cabeza.

Me agarra de la mano y me lleva hasta la mesa de la cocina, donde me deja con mis glúteos apoyados, se arrodilla y saca los boxers, dejándome solo con la remera, va hasta la caja que esta sobre la mesilla, siento que se mueve a mis espaldas y me atraganto con un suspiro cuando siento que esta colocando un pañuelo en mis ojos.

-Shh, tranquila amor- dice tiernamente y deposita un beso ruidoso en mi cuello.

Me quita la remera por en sima de la cabeza, luego siento que se aleja que se rasga el papel de una caja, que abre la nevera y el freezer, y cuando vuelve asalta mi boca dulcemente, como si fuéramos amantes que no se ven desde hace mil años.

Luego besa mi pulso que esta sobre las nubes, y habla con una voz totalmente calma y sexy.

-Como te estás portando tan bien, voy a mojarte con un poco de licor "Balley", que es caliente y cremoso como vos amada mía, y voy a pasar hielos por tus pechos, para saborear el contraste del calor y el frío, y cuando te corras fuertemente voy a tomar de tus jugos dulces, y jugar un poco más-

MI DIOS.

Siento un líquido caliente y cremoso correr por el medio de mis pechos, que llega hasta mi ombligo, y antes de que pueda decir algo un pinchazo frió de un hielo en mi pezón, me retuerzo suavemente buscando un poco de satisfacción. Por unos minutos no hay nada, hasta que siento como Robin comienza a chupar y tirar de mi pezón izquierdo, cuando pasa al otro pecho, su mano unta del licor que está en mi panza y comienza a friccionar me clítoris con el, unos cuantos gemidos se me escapan, hasta que vuelvo a quedar nula de sentidos cuando siento que Robin comienza a bajar besando suavemente mi vientre, se entretiene con mi ombligo, muerde mi piel antes de mi clítoris haciéndome saltar de un jadeo, luego siento otra vez el hielo pero esta vez, en mi vientre, su lengua continua haciendo círculos en mi clítoris, mientras el hielo recorre toda mi piel sensible, por lo caliente del licor, y el frió a la vez.

Hasta que sin previo aviso siento el hielo mojarme, que comienza a lanzarme al avismo, pero no es suficiente.

-Por Favor Robin- ruego

-Dime bebé- 

-Quiero Venirme-

-Dejate llevar, regalame tu orgasmo y deci que sos mia-

-Si Robin, soy tuya-

Luego su masaje en mi clítoris es mas insistente, y sin previo aviso me introduce un hielo en mi vagina, haciendome gritar y venirme fuerte sobre el.



Bendito Dios del Santo Sexo.

Pasan apenas dos segundos cuando siento como el me penetra de una simple estocada y mi calor familiar comienza a formarse dentro mio. Gemimos al unísono cuando el está completamente adentro, lo puedo sentir latir mientras mis paredes lo abrazan.

Me saca la venda de los ojos, la luz me hace parpadear, estamos gimiendo suavemente mientras mueve sus caderas adelante y atrás.

Pone una mano en mi nuca y me endereza para que lo mire a los ojos.

-Sos mia, completamente mia, tu cuerpo me responde, no  puedo estar serca tuyo sin la necesidad de meterme dentro, no puedo tenerte lo suficientemente lejos como para no pensarte, me voy a casar con otra, pero no siento nada, a quien quiero cojerme todas las noches hasta perder el sentido es a vos, con quien quiero dormir es con vos, con quien sueño es con vos, a quien muero por ver embarazada de mis hijos es a vos, te repito que puedo casarme con otra, o tener un simple sexo, meterme en su envase, pero dentro de quien voy a querer estar palpitando es dentro tuyo, porque vos sos mia, y yofui un simple huérfano hasta que me arruinaste para cualquier persona,somos como el licor y el hielo, yo se que tu calor me va a consumir, de a poco, pero lo hara, y no me importa no ser nada, si con el simple hecho de desaparecer me fundo con vos, y estoy dentro tuyo.- 

Estoy totalmente sorprendida por las palabras, no puedo decir nada, y comienzo a parpadear para no llorar, que sensación mas hermosa.

-Soy tuya Robin- digo sin aliento.

-Mía, solo, Mía- dice y de una estocada final estallamos en un orgasmo.

Gritamos al unísono, luego nos tiramos en el piso todo manchado a acurrucarnos. Y justo cuando estamos quedandonos dormidos, suena el timbre de la puerta, Robin me besa y atiende el, cierra la puerta y me incorporo, MIERDA, ES EL PAQUETE DE BRIAN.

-CONTINUARÁ-