Mierda, mierda, mierda.
Siento como si de repente me hubiera metido en una comedia cliché, y mi Robin está guapo, y con todo el sentido de la palabra.
-Si te molesta algo, podemos irnos a otro lugar más íntimo- dice Brian apoyando su mano en mi espalda.
Yo sin ningún sentido pego un respingón y me pongo toda colorada. Veo que Robin se levanta de su mesa y se dirige a la parte trasera del Resto, y malditos sean mis zapatos que se engancharon en la alfombra. Por suerte el aún no nos vio, pero todavía no me llega a la mente como es que Brian si conocía a la mujer de Robin la maltrató en la tienda.
Y yo no soy de las que se van, yo quiero averiguar.
Me desengancho el zapato de la alfombra y tiro mi mejor cara de Doverman a las miradas de los curiosos.
-No te hagas drama, me encanta el lugar- le digo al macho que tengo al lado.
Me agarra la mano y nos encaminamos en la dirección en donde está el potrillo mal teñido de la prometida de Robin.
La odio de solo verla.
Levanta la vista hacia nosotros y sonríe cuando dice.
-¡Hola! veo que funcionó el plan de hacerme la mala para que consigas una conquista- dice sonriendo y batiendo sus pestañas a Brian.
Mi cabeza comienza a ir a toda marcha, ni siquiera me doy cuenta cuando Brian hace las presentaciones, y de repente estoy sentada a su lado con la prometida parloteando enfrente nuestro de un salón en la bahía, en licor más caro, todo para el casamiento perfecto.
-Y el macho heredero de la familia, ¿donde está?- Pregunta
Y el llega en ese momento, vistiendo unos pantalones ajustados de traje negros, con una camisa negra y corbata, que le quedan como un guante y hacer resaltar su piel.
Cuando llega su prometida se pone de pié y hace las presentaciones.
-Cielito, te presento a Jelly, la muchacha de Brian, hacen una pareja taaaan bonita- lo miro y me sonrojo, me saluda apenas con un apretón de manos que hace que mi corazón se acelere, de la forma en la que una bomba está a punto de explotar.
Nos sentamos en la mesa, intento reprimir mis ganas de llorar, realmente lo intento, debo parecer un muñequito que solo aciente con la cabeza y que aparte no deja de parpadear.
¿por qué no todo es diferente? ¿por qué no puede ser mío? ¿por qué no me conoció antes que a ella? ¿por qué es todo tan difícil y a la vez hermoso?
Me vibra el celular y sin que nadie mire lo saco de la cartera.
R: Te ves bonita
Levanto la mirada, pero sus ojos no muestran sentimientos ni nada por el estilo.
Respondo
J: quisiera tocarte
R: yo quisiera poder arrancar tu blusa y pasar mi pene por tus pechos.
Me ahogo con el agua que acabo de tomar y empiezo a toser como una loca de remate.
-¿Estás bien pequeña?- dice Brian.
Robin aprieta su mano sobre el mantel en un puño.
DOS PUEDEN JUGAR ESTE JUEGO, Y ME LAS VA A PAGAR POR LO QUE DIJO AYER.
-Oh, es solo que me ahogue pero estoy bien, mi vida- le digo sonriendo y acariciando su mejilla.
Si las miradas mataran, la de Robin pudiera calcinar todo el lugar.
Le lanzo una mirada sombría y el me la devuelve.
-Bueno y quiero saber que tiene esta chica para permitir que la conquistes, porque las últimas mujeres que te buscaste, una era depresiva, la otra amante solemnemente de los tatuajes y te había querido tatuar un testículo, y la última era totalmente anti-social- dice Robin con una sonrisa.
-Amor, no juzgues a la pobre Jelly, a mi me cae de lo más bien- dice el potrillo.
-Bueno la gente está llena de sorpresas- dice Brian tomando mi mano arriba de la mesa- quizá la vemos toda santita y adentro del ropero tiene esposas y un látigo-
Me pongo color escarlata al instante, luego sonrío como si me creyera la broma.
-Con eso completarías el rollo, una sado-masoquista, seria lo único que faltaría para rellenar el pastel, aunque no te ofendas querida pero creo que estás media pasada de kilos como para que te entre un traje de cuero-
Sin pensarlo levanto mi pierna y le clavo el taco aguja en el medio de las pelotas, si será desgraciado.
-No sé, me parecería de lo más sabroso experimentar una cosa con el zado, hasta escuche que hay mujeres dominantes- dice el potrillo abriendo los ojos, parece que se le van a salir de la mesa.
Tomo la voz en la mesa- Si, realmente el otro día una amiga me contó, que esas mujeres hasta pueden hacer que sus sumisos reciban penetraciones anales por otros hombres, o simplemente ellas entregarse a otros-
A Robin la sangre de la cara se le fue, y ahora está blanco como un papel.
-Bueno mucha charla de cosas sin sentido, propongo que terminemos de comer y salgamos a bailar- Dice Brian.
Luego se levanta de su silla, para ir al baño pero antes de irse me da un casto beso en los labios.
Miro sin querer a Robin y en sus ojos veo un dolor totalmente inexplicable.
-Continuará-

amiga esq porq siempre se me hace taaaaaaan cortito =( .... me encanta siempre te lo digo pero no voy a dejar de hacerlo.
ResponderEliminarese Robin es ufff me mata
Es que me salen las ganas, escribo y subo, por eso son cortos, son los ataques del momento, y soy anciosa y lo subo
EliminarUfff Jelly Jelly, mi heroina !!!! un taconazo en las bolas, lo mejor hehehehe
ResponderEliminarMe encanta !!!!!
me alegro que te guste lo que escribo hermosa !!! ♥
EliminarSiiii Marinaaa por q tan chukitooooo siempre me dejas. Con ganas de mas. Y ese taconazooo si q ha deber dolidooo jajajajaaj eeeres mi iddolaaaa Jelly jajaja
ResponderEliminarEs que me salen las ganas, escribo y subo, por eso son cortos, son los ataques del momento, y soy anciosa y lo subo
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